Os presento a una pieza de puzzle llamada Tici. Ella era una pieza muy alegre, siempre le gustaba vestir de colores muy brillantes y bonitos porque le encantaba desentonar con el resto del mundo. Su color favorito era el amarillo. Se pasaba la vida recorriendo puzzles y puzzles, donde conoció a millones de piezas de colores. Una vez encontró uno en el que se sentía completamente feliz, podía hablar con todas las piezas que lo formaban, porque prácticamente ella las había elegido poco a poco para que encajaran perfectamente. Tici estaba muy contenta en ese puzzle, todas las mañanas salía a hablar con sus amigos, su familia y toda la gente que le hacia feliz.

Un día, Tici se dio cuenta de que su puzzle estaba perfecto, y que entonces podría dedicarse a otras cosas porque en este lugar todo estaba como quería. Tici pensó durante mucho tiempo que hacer después de conseguir ese puzzle maravilloso. Al final se decantó por aprender cosas que le ayudarían a ser una pieza mejor. Tici pensaba que todo iba a seguir igual, que las cosas no iban a cambiar y que ella seguiría en su puzzle feliz como siempre. Pero sin darse cuenta y de un día para otro, eso cambió.
Para hacer lo que ella quería, tuvo que cambiar otra vez el puzzle tan perfecto que ella había creado. Comenzaron los cambios, los momentos incómodos, la angustia por no encontrar un sitio adecuado en el que encajar... Se dio cuenta de que su puzzle era mucho más perfecto de lo que creía y que estar lejos de el después de tanto tiempo, le ponía muy triste...
Ahí estaba Tici, encajada sin encajar en ese puzzle. Ella notaba que las piezas de su alrededor poco a poco se adaptaban las unas a las otras, de tal manera que se convertían en piezas idénticas en las que Tici nunca podría llegar a encajar. Ella no sabía trasformar su color, no tenía ese poder mágico, por eso en su vida buscó a cada una de sus piezas especiales y las fue colocando poquito a poco, hasta que formo su pequeño corazón de piezas bonitas y perfectas.
Tici sigue soñando con volver algún día y espera hacerlo realidad.
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