Es muy extraño y bonito a la vez leerte un libro y que refleje exactamente como te sientes, te hace sentir menos solo en el mundo, y más cuando lo que se comparte es algo triste.
Cuando estás estancado y no sabes ni por donde seguir andando, ni que camino coger, cuando estás saliendo del mundo en el que vives y no sabes como volver. Ese momento en el que estás desconcertado, lleno de odio y solo percibes a un montón de personas que no te conocen dandote consejos que no te sirven para nada, que no los valoras porque no saben ni como eres, ni están pasando por lo mismo que tú, solo buscan quedar bien, salir del paso y seguir con su vida como sino pasara nada, y después de esos consejos, te olvidan, se van.. piensan que ya han hecho suficiente y desaparecen por completo.
Tenemos que formar nuestro propio archipielago de personas que siempre nos dirán la verdad, pase lo que pase, un lugar donde te sientas agusto y que cuando al volver no veas continuamente que estás perdido. Saber que esas personas aunque sean pocas, están ahi contigo y siempre lo estarán, y te dirán desde la peor a la más bonita de las verdades.
Tenemos que formar nuestro propio archipielago de personas que siempre nos dirán la verdad, pase lo que pase, un lugar donde te sientas agusto y que cuando al volver no veas continuamente que estás perdido. Saber que esas personas aunque sean pocas, están ahi contigo y siempre lo estarán, y te dirán desde la peor a la más bonita de las verdades.
Hay cosas, señales, brújulas que te hacen ver que tienes que cambiar de calle, de rumbo, que enfrente hay un millón de sonrisas y de buenos momentos y tú aun estás en aquella calle en la que te escondiste aquel día para resguardarte de ese mundo horrible que te rodeaba. No hay nada mejor que enfrentar tus miedos, que romper todo lo que por unas cosas o por otras nuestra infancia nos ha quitado poco a poco. Ya sea por descubrir sonrisas en puños cerrados o un chocolate calentito después de un baño helado, tenemos que poder con todas las cosas malas del mundo, las que nos hacen pequeñitos poco a poco. Enfrentarnos para que todo sea al revés, que nuestro mundo sea inmenso para que esas cosas nunca cuenten.
Vivir viendo las cosas pequeñas como una frase o un simple recuerdo, ser siempre lo que te propongas y no dejar nunca de intentarlo, por mucho que el resto se oponga o te diga que no, porque las ganas, el corazón y los sueños mueven mundos, despiertan a cualquier problema que se ponga por delante para sacarles una sonsisa y continuar luchando por lo que realmente quieras ser.







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