Algunas veces creemos que hacemos muchas cosas mal, que nada nos sale como queremos y que por mucho esfuerzo que pongamos en ello nunca va a salir bien. Pero luego, tuerces la cabeza, miras con un ojo entreabierto, sacas la lengua y... OSTRIS! Quizá no sea tan malo!!! Y entonces te empiezas a replantear como tienes que ver las cosas, y aprendes, que la felicidad depende de la forma que tengas de ver la vida... y nada más.
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