Cada día es una historia nueva que contar, nunca sabrás que pasará cuando te despiertes. Creo mucho, y cada vez más en que hay miles de señales, impulsos y cosas mágicas inexplicables que nos guían hacia nuestro destino sin que nosotros nos demos cuenta. Ese día estaba en Valencia, y de repente me enteré de que no había profesores, sin más y sin dejar ninguna explicación. Entonces decidí coger un autobús para irme a Cuenca el viernes aunque mi fecha realmente era el sábado. El camino en tren fue bastante tranquilo hasta que de repente se montaron dos mujeres conmigo en mi asiento de aproximadamente unos 70-79 años.
En un principio no hablábamos pero poco a poco la conversación fue siendo más y más larga cada vez que el tren avanzaba un poquito. Acabamos hablando del Principito y de una frase que le gustó mucho a una de las mujeres, que decía que no hacía falta creer en ninguna cosa superior a nosotros si perseguíamos lo que nos hacía felices (todo esto llegó porque les dije que yo no era devota), porque en definitiva era lo que nos iba a guiar en nuestra vida. Todo lo que nos hace felices es lo que necesitamos para poder encontrar nuestro lugar en el mundo.
Me gustó mucho esa conversación y ellas también me hablaron de cosas sobre el destino, diciéndome que aunque no nos conocíamos de nada, a partir de ahora ellas iban a pedir cosas bonitas para mi, para que yo fuese completamente feliz en la nueva vida que me esperaba, y que ya estaba viviendo. Y que de alguna manera nos habíamos juntado en ese tren, sin haberlo planeado para que a partir de ese momento ellas fueran mis ángeles de la guarda. Como mola viajar así! Yupi!

Me gustó mucho esa conversación y ellas también me hablaron de cosas sobre el destino, diciéndome que aunque no nos conocíamos de nada, a partir de ahora ellas iban a pedir cosas bonitas para mi, para que yo fuese completamente feliz en la nueva vida que me esperaba, y que ya estaba viviendo. Y que de alguna manera nos habíamos juntado en ese tren, sin haberlo planeado para que a partir de ese momento ellas fueran mis ángeles de la guarda. Como mola viajar así! Yupi!







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