Los mosquitos eligen a sus víctimas en función de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emiten al respirar. Un ser humano produce cada día aproximadamente un kilogramo de CO2, y cada vez que exhala emite más de cien miligramos de este gas. Los mosquitos detectan una corriente con pulsaciones de CO2, de la que deducen que detrás hay “sangre fresca” para chupar. El dióxido de carbono emitido al respirar es mayor en los adultos que en los niños, y su cantidad varía en función de la dieta y del ejercicio físico que se sigan. El ácido lactico que emitimos al respirar o a través del sudor también atrae a estos insectos. Las mujeres embarazadas y las personas que acaban de hacer ejercicio físico intenso son blancos perfectos!
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