
Lo encontré entre las sabanas, tiradas por el suelo de aquella habitación. Parecía una invitación a un baile; el que se celebra cuando el príncipe de palacio cumple la mayoría de edad y quiere encontrar a la princesa que siempre ha soñado. Estaba manuscrito en un pergamino antiguo, viejo y con una decoración típica de un reino. Siempre he creído en cuentos de hadas y de princesas pero esto me parecía muy extraño. La hoja de papel estaba allí, tirada, completamente sola y sin ninguna explicación, pero lo más raro de todo es que en ella aparecía mi nombre.







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