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Felicidad

Felicidad
Es como si las notas musicales hicieran un paréntesis de suerte
en el tiempo. Otro lugar aquí mismo, un siempre en el jamás.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Juego del escondite.

En un lugar muy lejano, cerca del universo, existían unas personitas cuya personalidad era muy diferente ; algunos se llevaban bien, otros no podían ni verse y un dia que no sabían lo que hacer una de ellas propuso jugar al escondite...

- El aburrimiento: No sé lo que podemos hacer... (bostezo)
- La locura: ¿Jugamos al escondite? -dijo
- La intriga: (levantó la ceja intrigada)
- La curiosidad: "¿Al escondite? y ¿cómo es eso?" -preguntó
- La locura: es un juego en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero al que encuentre, ocupará mi lugar - explicó.
- El entusiasmo y la euforia: que guay!!
- La alegría convenció a la duda y a la apatía.

Pero no todos quisieron participar.

-La verdad: prefirió no esconderse (¿para qué?), si al final siempre me pillan
-La soberbia: qué juego más tonto!
-La cobardía: yo prefiero no arriesgarme.
-La locura: Uno,dos,tres..
-La pereza: que cansada estoy, yo me quedaré aqui...
-La fe: yo iré hacía el cielo.
-La envidia: yo me esconderé en tu sombra - le dijo al triunfo.
-El triunfo: yo me subiré en el árbol con la copa más alta.
-La generosidad: yo me cultaré en un rayito de sol.
-La belleza: yo me hundiré en el lago cristalino.
-La timidez: yo debajo de este arbolito.
-La libertad: yo en una ráfaga de viento.
- El egoísmo: yo aquí y sin nadie más!
- La mentira: yo no me escondo..
- La pasión y el deseo: nosotros en el centro del volcán - dijeron.
- El olvido: se le olvidó el juego.
- El amor: yo me esconderé en este rosal.
- La locura: 999.999, ¡Un millón! allá voy!
Poco a poco fué encontrando a todos pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, diviso un rosal y las rosas... Y tomo una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía que hacer para disculparse;
lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra,
el amor es ciego, y la locura lo acompaña siempre.

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